Enterprise. Número uno. Pike se había olvidado por completo de ellos. Cómo… Levantó la vista hacia Liyan. Feromonas. —Lo siento —dijo, y dio un paso hacia atrás—. Necesito hablar con mi nave. Pike volvió a abrir el comunicador.
Enterprise. Número uno. Pike se había olvidado por completo de ellos. Cómo… Levantó la vista hacia Liyan. Feromonas. —Lo siento —dijo, y dio un paso hacia atrás—. Necesito hablar con mi nave. Pike volvió a abrir el comunicador. La luz encendida parpadeó en rojo. No tenía señal. ¿Pero qué…? —Soy yo quien debe disculparse, Capitán Pike. Tenía la esperanza de evitar este escenario. Táctico —le dijo, sin volverse, a un Orion que Pike no había notado antes, de pie junto a su hombro. —¡Abajo! —gritó alguien al oído de Pike, la voz de Ben. El capitán hizo lo que le dijeron y se tiró al suelo. Un rayo phaser cortó el aire por encima; un segundo después, una de las vigas de soporte del techo se estrelló contra el suelo, levantando una nube de polvo, separándolos de la tallith y sus guardias y también de la mayor parte de Oriones en la habitación. —¡Capitán! Se volvió y vio a Tuval sosteniendo su arma. Ross estaba a su lado. Un puñado de cuerpos los rodeaba a ambos. Uno era de Smith. No se movía. No se sorprendió. Le faltaba la mitad de su cabeza. —Tenemos que movernos, señor —dijo Tuval—. Ahora.