Teresa Cabarrús, Madame Tallien, fue reina en la República antológica de la Revolución Francesa. Como en tantas mujeres que han merecido, por su influencia, ser incorporadas a la Historia, más pesan los pecados que las virtudes, lo inmoral…
Teresa Cabarrús, Madame Tallien, fue reina en la República antológica de la Revolución Francesa. Como en tantas mujeres que han merecido, por su influencia, ser incorporadas a la Historia, más pesan los pecados que las virtudes, lo inmoral que lo ético, para la inclusión. La Revolución Francesa no vaciló en calificar a la Tallien con títulos como "Nuestra Señora del Buen Socorro" y "Nuestra Señora de Thermidor". Estas blasfemias son tanto más graves por cuanto Teresa Cabarrús ignora los más elementales rubores. La "ateniense", como Barras la llamaba, recorre los salones de París, y reina por su condición de mujer bella, astuta, y nos hace sospechar si Maquiavelo aprendió de una dama italiana los sinuosos artilugios de El príncipe. Pero la esposa de Tallien -su segundo marido- está unida para bien y para mal a la Revolución Francesa. Caen bajo la guillotina cabezas enemigas, cabezas amigas. El cuello de Madame Tallien tienta al sádico verdugo: su época, precisamente.