Era domingo. Un domingo de radiante sol. E iba a empezar una de las semanas más trágicas y sangrientas de la historia de Kansas, pero entonces aún nadie lo sabía. Lorena no sabía que iba a morir el día de su boda.
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Era domingo. Un domingo de radiante sol. E iba a empezar una de las semanas más trágicas y sangrientas de la historia de Kansas, pero entonces aún nadie lo sabía. Lorena no sabía que iba a morir el día de su boda. Ni lo sabía el pequeño Richard.