En todos los años que hace que conozco a mi padre, debo admitir que nunca he visto al Rav tan entusiasmado por un tema en particular, como lo estaba con la nanotecnología.
En todos los años que hace que conozco a mi padre, debo admitir que nunca he visto al Rav tan entusiasmado por un tema en particular, como lo estaba con la nanotecnología. Sin embargo, el entusiasmo del Rav puede desorientar a muchas personas, ya que no estaba en absoluto basado en la obvia tecnología física del uno por ciento, ni en las promesas de las que hablan los nanotecnólogos. El Rav, como siempre, vio mucho más allá. En la nanotecnología, encontró el lenguaje, los conceptos y los paralelos directos con los cuales podía transmitir los aspectos más importantes de la tecnología propia de la Kabbalah. Oos kabbalistas de la historia siempre han tenido un gran respeto por la ciencia, pues las verdades científicas son el reflejo directo de las verdades espirituales que están detrás de toda realidad. No son otra cosa que el espejo, en el reino de la conciencia humana, de la revelación de los secretos kabbalísticos en el mundo físico. En otras palabras, a medida que los kabbalistas revelan nuevas y elevadas verdades metafísicas codificadas en los textos del Zóhar, la ciencia descubre inmediatamente después verdades concernientes a las leyes físicas que gobiernan el mundo natural. Cuando la conciencia humana se eleva en el nivel espiritual, los descubrimientos físicos y médicos la siguen automáticamente.