Clarisa es una joven que está sola desde hace unos años no por su elección. Su única aspiración es vivir, pues no le enseñaron otra cosa; además, ahora es lo mejor a aspirar cuando la muerte asecha a las personas más que antes.
Clarisa es una joven que está sola desde hace unos años no por su elección. Su única aspiración es vivir, pues no le enseñaron otra cosa; además, ahora es lo mejor a aspirar cuando la muerte asecha a las personas más que antes. Concentrada en vivir y sin poner atención a nada más, no logra darse cuenta a tiempo de que el evento nuevo donde conoció a unos de los vampiros ‘menos’ peligrosos, fue una marea arrastrándola lejos de un camino familiar. Kahler es un rey que nunca quiso serlo, sin embargo, nadie más es como él y por eso nadie más puede tener ese título. Lleva casi toda su vida librando batallas y peleas, grandes y pequeñas, la mayoría de ello, generado contra él o contra los humanos. Un día, por culpa de los miembros de su clan, conoce a una joven que, a diferencia de él, lleva muy poco tiempo sufriendo el castigo de la soledad. Ellos como seres símiles se reconocen. Luego de ciertos eventos, para recibir cuidado, Clarissa termina siendo miembro de clan del rey vampiro Kahler. Clarissa y Kahler enfrentarán ahora el mismo camino de vicisitudes y problemas en un ‘mundo’ que quiere algo de ellos que no pueden dar. Ademas están los cazadores. Ellos son el tipo de personas a las que les gustaría ver a seres como el rey Kahler, con demasiado poder, y a Clarisa, una joven sin presencia y demasiado oculta, muertos.