La «Antología Personal» (1981-1990) de Hernán Lara Zavala ofrece una muestra representativa de las diferentes búsquedas que ha emprendido el autor en los campos del cuento corto y del ensayo literario.
La «Antología Personal» (1981-1990) de Hernán Lara Zavala ofrece una muestra representativa de las diferentes búsquedas que ha emprendido el autor en los campos del cuento corto y del ensayo literario. Ceñido en la narrativa a lo que algún crítico definió como «el realismo de la cotidiancidad» Lara Zavala «acentúa lo fugaz y supuestamente intrascendente» para iluminar ciertos momentos anímicos en la vida de sus personajes que lindan con lo ambiguo, lo mítico o lo alucinante y que llegan a veces a tocar las fronteras de lo fantástico. Lara Zavala no es un cuentista experimental salvo en lo que atañe a que cada uno de sus libros representa para él un nuevo reto y una nueva manera de aproximarse a sus asuntos. No obstante la diversidad temática, en los cuentos de Lara Zavala reconocemos una misma voz, un mismo mundo interior y una misma poética del relato. Se trata en buena medida de cuentos de atmósfera, donde lo importante no es tanto lo que se dice sino lo que se oculta, donde la tensión dramática está contenida y donde priva todo el tiempo una fuerza subliminal en busca de la complicidad del lector. El crítico Julio Ortega ha comentado en torno a los cuentos de Lara Zavala que poseen una «precisión poco común en el relato mexicano… una precisión que no es sólo economía sino una incisiva y poética versión de hechos y discursos más amplios, implicados».