Había dejado la ciencia, o la ciencia le había dejado a él, como solía explicar a sus conocidos cuando le preguntaban con sorpresa por qué una mente tan brillante había tomado esa decisión tan drástica.
Había dejado la ciencia, o la ciencia le había dejado a él, como solía explicar a sus conocidos cuando le preguntaban con sorpresa por qué una mente tan brillante había tomado esa decisión tan drástica. “¿De que vivirás?” “¡Tu mente aportaba mucho al mundo, ¿cómo privarnos de tu genial cabeza?” “¡El mundo te necesita!”, solían decirle. Así comienza una saga que nos lleva a descubrir cómo una mente inusual puede resolver misterios nunca antes resueltos.