Riley Me planteaba un verano inolvidable. El último como universitaria, me acababa de graduar y comenzaba la vida adulta. Amigos, fiestas, una ruta en coche que compartir con ellos; algo que recordar de por vida.
Riley Me planteaba un verano inolvidable. El último como universitaria, me acababa de graduar y comenzaba la vida adulta. Amigos, fiestas, una ruta en coche que compartir con ellos; algo que recordar de por vida. Un viaje que se vio truncado por la llamada de mi madre momentos antes de iniciar aquel deseado viaje “La abuela Wendy ha muerto” … “el funeral tendrá lugar en Glenford.” ¿Dónde estaba ese sitio? Por lo visto habíamos heredado una casa que mi abuela tenía a su nombre. Siempre supe que sería el verano de mi vida, pero nunca imaginé lo que iba a suceder en esos tres intensos meses. Un pueblo costero que desconocía por completo pasaría a ser uno de mis lugares favoritos en el mundo. Andrew La vida en Glenford nunca avanzaba. Por eso había vuelto. Tras completar mis estudios universitarios en Harvard, acreditados solo con un con un caro papel entre mis manos, volví al lugar que nunca tenía que haber abandonado. Las expectativas que todos habían puesto sobre mí me asfixiaban. Tanto como tener que estar constantemente inventando excusas sobre mi vuelta a casa y mis siguientes pasos. Sólo quería tranquilidad. Nunca pensé que un verano corriente, como todos allí, trajera consigo esperanza. La trajera a ella.