Blanco o negro. Todo o nada. Vivir o morir. Mateo Cruz tenía claras sus decisiones, pero era incapaz de razonarlas. Un narcotraficante tan importante como él no necesitaba razones, solo hechos.
Blanco o negro. Todo o nada. Vivir o morir. Mateo Cruz tenía claras sus decisiones, pero era incapaz de razonarlas. Un narcotraficante tan importante como él no necesitaba razones, solo hechos. Lía Márquez era todo lo contrario, un mar racional buscando una causa. Cada uno encontrará en el otro el perfecto equilibrio de la balanza, pero la peligrosa y solitaria vida de un capo de la droga conocido a nivel nacional no puede permitirse ninguna debilidad, y los ansiosos deseos de ella por salir de aquel mundo en que se veía envuelta jugaban en contra de conseguir esa armonía vital que tanto necesitaban.