Desde un punto determinado de la carretera que conduce a Teresópolis, puede contemplarse a lo lejos la inconmensurable belleza de Rió de Janeiro, ese abanico multicolor grabado por la mano caprichosa del hombre aprovechando los medios que…
Desde un punto determinado de la carretera que conduce a Teresópolis, puede contemplarse a lo lejos la inconmensurable belleza de Rió de Janeiro, ese abanico multicolor grabado por la mano caprichosa del hombre aprovechando los medios que le ofreció la maravillosa Naturaleza. El contraste entre ambos lugares es enorme. Del bullicio agobiador que ofrecen las amplias avenidas costeras de Río, su tráfico incesante y el arco iris gigantesco de sus millones de luces, en menos de hora y media de viaje se encuentra uno en la cima donde está enclavada Teresópolis, para sumergirse en un oasis de paz.