ACODÁNDOSE con indiferencia sobre una de las almenas de aquel fuerte de la Legión Francesa perdido en el desierto, y en el que se hallaba destinado, Henry Adams encendió un cigarrillo.
ACODÁNDOSE con indiferencia sobre una de las almenas de aquel fuerte de la Legión Francesa perdido en el desierto, y en el que se hallaba destinado, Henry Adams encendió un cigarrillo. El cabo René acudió junto a él y sonrió al advertir la abstracción en que parecía sumido el muchacho norteamericano.