Cuanto más tiempo pasaba Vance, Loudon en el borde del muelle, contemplando la carga de la goleta, más le acuciaba el deseo de embarcarse en ella.
Cuanto más tiempo pasaba Vance, Loudon en el borde del muelle, contemplando la carga de la goleta, más le acuciaba el deseo de embarcarse en ella. Débiles olores de conchas y de copia pasada ascendían por la abierta escotilla, y llegaban a su olfato un tanto rancios, pero en extremo fascinadores, como esencia de aventuras.