El pasado no perdona… y ha llegado la hora de la venganza. La víctima yace bajo los árboles, con los brazos levantados sobre su cabeza, anormalmente quieto. Sus músculos están flácidos. Sus ojos están vacíos. No hay señales de vida.
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El pasado no perdona… y ha llegado la hora de la venganza. La víctima yace bajo los árboles, con los brazos levantados sobre su cabeza, anormalmente quieto. Sus músculos están flácidos. Sus ojos están vacíos. No hay señales de vida. Pero no está completamente muerto…