ARNOLD Zimmerman recordaba abstraído aquella caja de tortura que aparecía en la película «El puente sobre el río Kwai», mientras se esforzaba en mantener su equilibrio en el interior de aquel tórrido, asfixiante y bamboleante vagón.
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ARNOLD Zimmerman recordaba abstraído aquella caja de tortura que aparecía en la película «El puente sobre el río Kwai», mientras se esforzaba en mantener su equilibrio en el interior de aquel tórrido, asfixiante y bamboleante vagón.