Depositar nuestra papeleta en la urna para elegir a un partido político o a un candidato determinado no es un acto ni tan libre ni tan voluntario como pensamos.
Depositar nuestra papeleta en la urna para elegir a un partido político o a un candidato determinado no es un acto ni tan libre ni tan voluntario como pensamos. Nuestras decisiones, más allá de los ideales, están condicionadas por la influencia o manipulación de las campañas políticas así como por las emociones que sintamos y que tan bien saben orquestar los asesores y los equipos de comunicación. Y es que, como explica Pedro Bermejo, «la mejor manera de manipular a alguien es dejarle pensar que es él quien toma la decisión». A través de la lectura apasionante de Quiero tu voto descubrirás por qué a Pablo Iglesias se le aclama o se le rechaza de modo visceral, o por qué Albert Rivera genera opiniones menos extremas. También tomarás conciencia de que, además del tiempo o de la cantidad de información, los ingresos económicos y la capacidad cognitiva influyen en la elección del candidato al que acabes votando.