Alcohólico, neurótico ingobernable, empeñado en saltar del periodismo a la literatura, Crispín Rasgado emprende la búsqueda de su tiempo perdido. Convocados por un sorbo al jaibol en alguna cantina de la capital, por el alivio helado de la…
Alcohólico, neurótico ingobernable, empeñado en saltar del periodismo a la literatura, Crispín Rasgado emprende la búsqueda de su tiempo perdido. Convocados por un sorbo al jaibol en alguna cantina de la capital, por el alivio helado de la cerveza costeña en «La Mesa Redonda» tapachulteca, acuden los episodios de la niñez trayendo consigo recuerdos más recientes por los que desfilan amores difíciles, reencuentros familiares y las primeras cacerías de noticias. En esta conversación con la infancia, la vida se recapitula como la voluntad incansable de explorar hasta el último rincón del mundo que gira alrededor de un patio tropical y luego de conseguir un modus vivendi tolerable con las mujeres y hallar suelo firme en el pantanoso terreno del «oficio más excitante del mundo»; a fin de cuentas: la biografía como crociana hazaña de la libertad arraigada en el polvo de una calle de una pequeña ciudad en la costa de la selva. Rica sin ser exquisita, directa sin ser ingenua, en un tono que despierta simpatía y, a veces, mueve a risa, ésta es la primera novela de Marco Aurelio Carballo (Tapachula, Chis., 1942).