Pedro B. Palacios, Almafuerte, poeta de la generación del 80, decía de sí mismo "no soy un literato, soy un predicador". Vivió modestamente y se sintió identificado con los humildes, con la "chusma sagrada" que despreciaban los poderosos.
Pedro B. Palacios, Almafuerte, poeta de la generación del 80, decía de sí mismo "no soy un literato, soy un predicador". Vivió modestamente y se sintió identificado con los humildes, con la "chusma sagrada" que despreciaban los poderosos. Jorge Luis Borges dijo de él: "escritor olvidado con injusticia, hombre que hubiera sido, en plena barbarie el fundador de una nueva religión, en plena civilización, un Nietzsche"