El barco parecía deslizarse sobre las tranquilas aguas del Mississippi. Él cielo, tachonado de diminutas y parpadeantes estrellas, hacía más agradable la noche. La luna enviaba su blanca luz sobre el barco.
El barco parecía deslizarse sobre las tranquilas aguas del Mississippi. Él cielo, tachonado de diminutas y parpadeantes estrellas, hacía más agradable la noche. La luna enviaba su blanca luz sobre el barco. La noche era propicia para el amor. Algunas parejas paseaban por cubierta susurrando palabras que la suave brisa se llevaba. Frases de amor que mañana ya no serían recordadas. Que eran simple producto de aquella maravillosa noche.