Jimmy Hilton abrió la puerta de la oficina para barrer el polvo que había acumulado con la escoba. Su jefe, el marshall Tony Kipling, era muy severo en lo tocante a la limpieza. Había que procurar que no tuviera queja.
Jimmy Hilton abrió la puerta de la oficina para barrer el polvo que había acumulado con la escoba. Su jefe, el marshall Tony Kipling, era muy severo en lo tocante a la limpieza. Había que procurar que no tuviera queja. La escoba de Jimmy tropezó con unas botas clavadas ante la puerta.