Earl Bridge acomodó sus largas piernas de la mejor manera posible al ocupar el asiento que le ofrecía el juez Warren. Tras aquella complicada operación, el agente federal miró a su interlocutor, fijando en la memoria los rasgos del rostro…
Earl Bridge acomodó sus largas piernas de la mejor manera posible al ocupar el asiento que le ofrecía el juez Warren. Tras aquella complicada operación, el agente federal miró a su interlocutor, fijando en la memoria los rasgos del rostro fino y enérgico a un tiempo del juez.