La marea de la batalla había sido allí muy intensa, una hora antes del ocaso. Giró cruel, dura y violenta, con el acompañamiento de los disparos de las armas de fuego y del granizo de plomo, rivalizando con la tempestad de truenos y el…
La marea de la batalla había sido allí muy intensa, una hora antes del ocaso. Giró cruel, dura y violenta, con el acompañamiento de los disparos de las armas de fuego y del granizo de plomo, rivalizando con la tempestad de truenos y el granizo helado en que se había convertido la lluvia intensa. Los fogonazos de las armas y los fenómenos meteorológicos habían iluminado muchas veces el horizonte. Tanto los hombres como la Naturaleza manifestaron su respectivo salvajismo.