Los cinco hombres estaban sentenciados. Lo sabían. Sabían que les quedaban pocas horas de vida. Tal vez minutos. Sin embargo estaban dispuestos a morir. Con las armas en la mano. Por ninguno de ellos pasó la idea de una posible rendición.
Los cinco hombres estaban sentenciados. Lo sabían. Sabían que les quedaban pocas horas de vida. Tal vez minutos. Sin embargo estaban dispuestos a morir. Con las armas en la mano. Por ninguno de ellos pasó la idea de una posible rendición. No. Hombres como aquéllos mueren, pero no se rinden.