
Aunque parecía que los nazis estaban dispuestos a erradicar las prácticas astrológicas del suelo alemán, su actitud revelaría una desconcertante paradoja.
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Aunque parecía que los nazis estaban dispuestos a erradicar las prácticas astrológicas del suelo alemán, su actitud revelaría una desconcertante paradoja. A pesar de la citada campaña pública de desprestigio, estas prácticas adivinatorias se seguirían llevando a cabo de forma controlada y secreta en las altas esferas del régimen. Igualmente, a pesar de la presión, los astrólogos seguían desempeñando su trabajo como antes de la llegada de los nazis al poder, si bien procuraban actuar con discreción. Pero todo cambiaría tras el vuelo de Hess a Inglaterra. El 24 de Junio de 1941, las artes adivinatorias fueron vetadas en toda Alemania, quedando estrictamente prohibidos los estudios astrológicos que vaticinaran el resultado de la guerra. El régimen se empleó con dureza contra adivinos y videntes en el marco de la Aktion Hess. Pero, sorprendentemente, unos meses después los propios dirigentes nazis acudieron a esos mismos adivinos, reclamando su ayuda para ganar la guerra. Aunque seguían siendo prisioneros, debían colaborar con sus captores, ya fuera para localizar barcos en alta mar o elaborar los perfiles astrológicos de políticos y militares enemigos. Incluso hubo destacados líderes nazis, como Himmler, que los utilizaron obsesivamente como instrumento de sus ambiciones personales. En estas páginas, el lector podrá conocer la insólita historia de esos hombres que trataron de hacer fortuna, o únicamente sobrevivir, en ese peligroso entorno, en el que un día podían ser agasajados por un jerarca nazi ávido de conocer su futuro personal o el del régimen al que servía, para al día siguiente ser detenido por la Gestapo y enviado a un campo de concentración. Su dramática historia se vino a sumar a las de muchos otros que, sin haber cometido ningún crimen, se vieron arrojados a la máquina represora puesta en marcha por los nazis nada más llegar al poder. Al igual que los otros colectivos que fueron apuntados en la lista negra del régimen, los astrólogos y videntes fueron sometidos a una terrible injusticia, pero que, a diferencia de aquellos otros, el tiempo no se ha encargado de reparar.