Durante 2016 y 2017, Europa ha sufrido cinco grandes atentados terroristas: Los atentados de Bruselas en marzo de 2016 (35 muertos), el de Niza en Francia en julio de 2016 (86 muertos), el de Berlín en diciembre de 2016 (12 muertos) y los…
Durante 2016 y 2017, Europa ha sufrido cinco grandes atentados terroristas: Los atentados de Bruselas en marzo de 2016 (35 muertos), el de Niza en Francia en julio de 2016 (86 muertos), el de Berlín en diciembre de 2016 (12 muertos) y los de Manchester (22 muertos) y Barcelona (13 muertos) en mayo y agosto de 2017. Pero además de estos grandes macroatentados, el continente europeo ha seguido sufriendo durante este año una tendencia ya iniciada en años anteriores: la de los “pequeños ataques” de origen islámico que se repiten intermitentemente por todo territorio europeo. Durante los años 2016 y 2017 se han repetido diversos ataques islamistas, en lo que podríamos denominar microterrorismos, el tipo de ataques que algunos países, como Israel, llevan soportando durante años. España, Francia, Suecia, Alemania, Gran Bretaña han sido escenarios de ataques en los últimos meses. En unas semanas sabremos la cifra definitiva con la que se cierra 2017. Desde 2004 hasta agosto de 2017, España había quedado milagrosamente al margen de sufrir ataques islamistas. En algunos casos la suerte ha impedido que nuestro país haya sufrido matanzas como la del 19 de diciembre en Berlín. En otros casos, la labor de nuestras fuerzas de seguridad, incluyendo la “detención preventiva” de sospechosos de radicalismo ha abortado atentados en diverso grado de preparación. Esta ausencia de peligro inminente en la sociedad española le ha hecho caer en una idea de moda: que es posible vivir al margen de la amenaza yihadista. En 2004, los españoles percibieron el 11-M como un castigo -en algunos casos como un castigo “justo”- por la política exterior de nuestro país. Desde entonces España juega un papel secundario en el exterior y, lo que es peor, una suerte de tabú se ha extendido entre la opinión pública, expertos y la clase política sobre la lucha contra el terrorismo, que obsesivamente trata de sacarse fuera del debate político. Es lo que ocurre con el pacto antiyihadista y la obsesiva idea de parte de la clase política de evitar que se discuta sobre terrorismo. Sin embargo, desde el GEES creemos que no hay otro tema sobre el cual se debe discutir más y más abiertamente: hay que abrir en España un debate sobre el origen, el desarrollo y la forma de combatir a este tipo de barbarie. Debemos paliar estas carencias y promover un debate que debe de ser público, franco y abierto. Hay que discutir sobre yihadismo, y hacerlo mucho. Por parte del GEES, el fruto de esa reflexión y la llamada al debate se encuentra en este informe. De él se desprende una verdad incómoda: España ya no es la base de operaciones neutra que podría haber sido anteriormente. Al igual que Alemania, Francia o Gran Bretaña, nuestro país es objetivo preferente de los grupos terroristas, ya sea Al Qaeda, el Estado Islámico o el que le suceda después. Y no sólo España es un objetivo por ser un país europeo, sino por un hecho particular: El islamismo aspira a integrar Al Ándalus en su soñado califato, tal y como muestra la propaganda islamista que desde España y en el exterior se propaga por Internet. En agosto de 2017, el ISIS recordaba en un vídeo su aspiración a que España sea conquistada por los guerreros de Alá y los españoles sean castigados por haberse sacudido hace varios siglos la conquista musulmana. Más allá de eso las cifras son alarmantes Podemos afirmar que cada vez hay más islamistas en nuestro país dispuestos a atentar contra los españoles. La desarticulación de células amplias, así como complots individuales cuando estaban planeando o preparando ataques en nuestro país es cada vez mayor: La tendencia es al alza, y todo indica que la tendencia es permanente. Esto significa que la posibilidad de más atentados terrorista de gran intensidad en nuestro país es alta: tanto a corto como a medio plazo, España está en peligro. En todo caso, la amenaza está aumentando al tiempo que aumentan las cifras de detenciones: 2015, 2016 y 51 detenidos hasta el verano de 2017. El islamismo ha llegado al corazón de Europa, al que España pertenece espiritualmente, y ha llegado para quedarse.