Llevaban el ataúd abierto, para que se viera que dentro había más lujo aún que en el exterior. Para muchos que lo miraban, aquello era la última fanfarronada de Joe Kecton. Iban en fila.
Llevaban el ataúd abierto, para que se viera que dentro había más lujo aún que en el exterior. Para muchos que lo miraban, aquello era la última fanfarronada de Joe Kecton. Iban en fila. El que marchaba en cabeza traía la parte interior del féretro. A continuación, el que llevaba la parte de arriba. Luego, los que transportaban el maderamen y adornos que tenían que formar la capilla mortuoria.