Ya era muy tarde. El saloon iba a cerrar. Dat Given se levantó de la mesa y se dirigió al mostrador. La mayoría de los clientes ya estaban saliendo. —¿Cómo te ha ido la noche, Dat? —preguntó el barman . —No ha estado mal
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Ya era muy tarde. El saloon iba a cerrar. Dat Given se levantó de la mesa y se dirigió al mostrador. La mayoría de los clientes ya estaban saliendo. —¿Cómo te ha ido la noche, Dat? —preguntó el barman . —No ha estado mal