Una ciudad siempre es un organismo en evolución, a veces en auténtica metamorfosis, como la que experimentó Barcelona entre los años diez y treinta del siglo XX, cuando pasó de los seiscientos mil habitantes al millón, con sus calles…
Una ciudad siempre es un organismo en evolución, a veces en auténtica metamorfosis, como la que experimentó Barcelona entre los años diez y treinta del siglo XX, cuando pasó de los seiscientos mil habitantes al millón, con sus calles repletas de automóviles y tranvías y temblando al paso del metropolitano. La vida cotidiana de ese hervidero humano, sus noches de teatro, sus domingos en Collserola, sus paseos dominicales, los viajes en el tren de Sarrià con el mar al fondo, la nostalgia por la pequeña ciudad provinciana rodeada de pueblecitos que iba desapareciendo, el impacto de la Exposición Internacional, la urbanización de la plaza Catalunya... tuvieron la suerte de atraer la atención de un periodista, Gaziel, que nos ha dejado un retrato preciso, crítico con los defectos de su tiempo y lleno de sensibilidad en una serie de artículos publicados en La Vanguardia entre 1919 y 1933. Pero esta antología tiene un plus especial, porque llega ahora para cumplir la voluntad de su autor, que escogió estos artículos y no otros cuando, tras la Guerra Civil, desde Madrid, quiso rescatar lo mejor de su producción periodística vinculada a Barcelona. Con los textos a punto para publicar, ya efectuados los cambios y correcciones de su mano en los originales transcritos por una mecanógrafa, quedó sin embargo inédita hasta la publicación que presentamos aquí en cuidada edición de Jordi Amat: una joya literaria, un viaje en el tiempo y una crónica de los cambios que situaron a Barcelona en el mapa de las grandes metrópolis europeas.