Los cuatro hombres penetraron ruidosamente en el almacén. Apestaban a sudor. Sobre sus ropas una gruesa capa de polvo rojizo. El más joven de ellos, de unos veinticinco años de edad, sacudió el sombrero contra el mostrador.
Los cuatro hombres penetraron ruidosamente en el almacén. Apestaban a sudor. Sobre sus ropas una gruesa capa de polvo rojizo. El más joven de ellos, de unos veinticinco años de edad, sacudió el sombrero contra el mostrador. Dejó escapar una carcajada. Su risa era infantil. Nerviosa. Estridente.