Nadie puede vencerte, Joanna, excepto tú misma. Después del accidente parecía imposible que Joanna Lake volviera a caminar, mucho menos que jugara golf profesional de nuevo, más Reid Armstrong no lo creía así.
Nadie puede vencerte, Joanna, excepto tú misma. Después del accidente parecía imposible que Joanna Lake volviera a caminar, mucho menos que jugara golf profesional de nuevo, más Reid Armstrong no lo creía así. Podía ser manipulador y arrogante, pero era el único que confiaba en su recuperación. —¡No sólo volverás a caminar, sino que jugarás golf y ganarás! —le aseguró Reid con firmeza—. Serás la primera mujer que diseñe un campo de golf para campeonatos. Reid le había infundido confianza, pero era su marcado interés lo que desconcertaba a Joanna.