Era una mañana como otra cualquiera, los ajetreados pasillos de la universidad estaban repletos de gente, los típicos “empollones” con los libros en mano, repasando algún que otro examen, y los no tan empollones coqueteando con las chicas..
Era una mañana como otra cualquiera, los ajetreados pasillos de la universidad estaban repletos de gente, los típicos “empollones” con los libros en mano, repasando algún que otro examen, y los no tan empollones coqueteando con las chicas... Aparentemente, todo parecía normal y tranquilo.