Esta obra no sigue el formato de un manual tradicional, sino que presenta una visión profunda y personal del desarrollo histórico del país, enmarcada en una concepción tradicional del pensamiento político.
Esta obra no sigue el formato de un manual tradicional, sino que presenta una visión profunda y personal del desarrollo histórico del país, enmarcada en una concepción tradicional del pensamiento político. Menéndez Pelayo enfatiza especialmente la historia religiosa y católica de España, defendiendo aspectos como la expulsión de judíos y moros, la Santa Inquisición, y criticando fuertemente a figuras y movimientos como los liberales, los introductores del krausismo (Sanz de los Ríos, Salmerón, Castelar), las Cortes de Cádiz de 1812 y la desamortización de Mendizábal. Su enfoque se caracteriza por un amor concreto a la forma histórica de lo español, considerada buena y digna de elogio, más que por una ideología nacionalista moderna. Esta obra, junto con otras como "Historia de los heterodoxos españoles", "La ciencia española" y "Estudios de crítica literaria", refleja su profunda erudición y su papel como fundador del pensamiento conservador en España.