Tres años de asistencia espiritual a los reos. Gumersindo de Estella, fraile capuchino en el convento de Torrero, prestó atención espiritual a los reos del bando republicano fusilados en las tapias traseras del cementerio.
Tres años de asistencia espiritual a los reos. Gumersindo de Estella, fraile capuchino en el convento de Torrero, prestó atención espiritual a los reos del bando republicano fusilados en las tapias traseras del cementerio. El fraile se encargó de anotar en un cuaderno sus experiencias diarias: la llamada del director de la cárcel, la recogida con el coche del médico del penal a las 4.30; el encuentro y conversación con los reos, la porfía, muchas veces en vano, para que se confesaran; su salida en busca del pelotón; su última asistencia y la descarga.