Dentro de la casa seguía la diversión cuando Vernon volvió. Parado frente a una de las ventanas, contempló a través de los cristales la sala donde bailaban.
Dentro de la casa seguía la diversión cuando Vernon volvió. Parado frente a una de las ventanas, contempló a través de los cristales la sala donde bailaban. La encontró a los pocos minutos sin que nadie pareciera haberse dado cuenta de su ausencia. Alice seguía bailando con aquel jovenzuelo desvergonzado, dejándose llevar por sus brazos, que parecían enlazarla con fuerza.