Para ser novios tan formales como comprometidos, el diálogo que sostenían Larry Graham y Dalia Drayton no parecía discurrir por cauces muy normales.
Para ser novios tan formales como comprometidos, el diálogo que sostenían Larry Graham y Dalia Drayton no parecía discurrir por cauces muy normales. Si en sus palabras había algún indicio de ternura —y la verdad es que sus corazones la sentían—, ambos la iban disimulando con una «dureza» de tipo circunstancial.