Todo final de viaje tiene algo de muy triste. Mientras se vive en el barco, en realidad, no se vive una vida real, sino un paréntesis de vida. La verdadera vida se dejó en el muelle, al soltar el buque las amarras, y al llegar al puerto de…
Todo final de viaje tiene algo de muy triste. Mientras se vive en el barco, en realidad, no se vive una vida real, sino un paréntesis de vida. La verdadera vida se dejó en el muelle, al soltar el buque las amarras, y al llegar al puerto de destino vuelve a encontrarse al pie de la pasadera la vida que se dejó al marchar del otro y lejano punto. A veces el viaje sirve para olvidar un poco la vida pasada y prepararse para la vida futura.