—Chas Frost va a la estación. El individuo que él abrace de los que bajen del tren, será Larry Dack —dijo un hombre de unos treinta años, que vestía de ciudad. Tenía un aire de suficiencia que le acarreaba muchas antipatías.
—Chas Frost va a la estación. El individuo que él abrace de los que bajen del tren, será Larry Dack —dijo un hombre de unos treinta años, que vestía de ciudad. Tenía un aire de suficiencia que le acarreaba muchas antipatías. Siempre daba el efecto de que estaba muy por encima de sus interlocutores.