En la entrada solo había cajas de madera. Un pasillo conducía al departamento donde estaba la «redacción»: dos mesas llenas de manchas de tinta y quemaduras de cigarro, y media docena de sillas, la mitad de ellas con el asiento agujereado,…
En la entrada solo había cajas de madera. Un pasillo conducía al departamento donde estaba la «redacción»: dos mesas llenas de manchas de tinta y quemaduras de cigarro, y media docena de sillas, la mitad de ellas con el asiento agujereado, eran todo el mobiliario. También las paredes presentaban gran pobreza en cuanto a decoración, muy a tono con el ambiente.