«Por cada trescientos cuatro mil carros que se estrellan en las carreteras apenas se cae un avión. Por cada seiscientos veinte mil autobuses que se voltean en las carreteras apenas se cae un avión.
«Por cada trescientos cuatro mil carros que se estrellan en las carreteras apenas se cae un avión. Por cada seiscientos veinte mil autobuses que se voltean en las carreteras apenas se cae un avión. Por cada dos millones de motocicletas que se trituran, se deslizan, se desarman, se golpean, por cada dos millones de ellas que explotan, tan sólo se cae un avión». Así comienza la aventura de Eleazar, periodista venezolano que parte a Canarias en busca del amor frustrado de su adolescencia. Un delirante viaje, un carnaval desbordado, dos mujeres y una pasión amorosa son los elementos que configuran esta obra, en la que el humor y la ternura desnudan la fragilidad oculta de la condición masculina y conforman un texto pleno de situaciones hilarantes y de nostalgia. Elaborada desde una reinterpretación de la brillante tradición sentimental de la narrativa hispanoamericana, sorprende esta novela por su frescura, por su capacidad de seducción y por la habilidad con que en ella se aúnan el rigor técnico de la novela contemporánea y la amenidad de los mejores folletines clásicos. Libro de amor, retrato oblicuo de la emigración española de los años cincuenta, dibujo descarnado y antiheroico de la América Latina de finales del milenio, «El libro de Esther» refleja la vigorosa salud de la novela hispanoamericana del siglo XXI y confirma las expectativas creadas por Juan Carlos Méndez Guédez con sus anteriores obras. De él ha dicho la crítica: «… un elíptico apuntador de la realidad y kafkiano viajero de la ciudad contemporánea, logra elevar el fisgoneo a la categoría de literatura de la buena, de la entretenida, de la dura y madura, y de la plena del más fino humor. Con toques de pluma magistrales y certeras pinceladas» (Alfredo Bryce Echenique, «Abc»).