En el momento en que Weyl cambiaba de chaqueta, disponiéndose a salir de la agencia de transportes, se quedó mirando distraídamente por el ventanal del despacho, situado en el primer piso.
En el momento en que Weyl cambiaba de chaqueta, disponiéndose a salir de la agencia de transportes, se quedó mirando distraídamente por el ventanal del despacho, situado en el primer piso. A excepción de los dos vigilantes nocturnos, todos los demás empleados se habían marchado.