
En 2001, Anthony Bourdain acababa de ser encumbrado como el mayor escritor gastronómico del momento gracias a Confesiones de un chef, unas memorias donde los cocineros aparecían como los nuevos piratas contemporáneos, seres salvajes y…
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En 2001, Anthony Bourdain acababa de ser encumbrado como el mayor escritor gastronómico del momento gracias a Confesiones de un chef, unas memorias donde los cocineros aparecían como los nuevos piratas contemporáneos, seres salvajes y ajenos a las reglas del mundo biempensante. Por eso algunos críticos no entendieron que en su siguiente proyecto eligiera contarnos la historia de Mary Mallon, alias «María Tifoidea», una inmigrante irlandesa, inculta y pobre, acusada de propagar una enfermedad atroz que mató a no pocos ciudadanos de Nueva York a comienzos del siglo XX, antes de morir sucia, desterrada en una isla hoy desierta. Nadie había caído más bajo que ella. Pero esos críticos olvidaban algo esencial: por encima de todo, Mary Mallon era cocinera. Hoy leemos este libro como una obra cumbre del escritor: en El curioso caso de Mary Mallon, Bourdain hace un canto a la profesión, un true crime ambientado en una época mítica y un homenaje a los desvalidos, los incomprendidos, los marginados. La reivindicación de una mujer que tuvo que luchar sola contra una burocracia que jamás le dio una segunda oportunidad.