Dámaso purga el pecado de la bigamia: “sin mi mujer no puedo escribir y sin escribir no puedo acostarme con mi mujer”. Por escapar del acoso de su media naranja, buscó (o aceptó) los episodios más extraños para saciar su libido, acumular…
Dámaso purga el pecado de la bigamia: “sin mi mujer no puedo escribir y sin escribir no puedo acostarme con mi mujer”. Por escapar del acoso de su media naranja, buscó (o aceptó) los episodios más extraños para saciar su libido, acumular experiencias y engañar a Julieta (su cónyuge) con la literatura. Al momento de crear tuvo “que narrarlo todo con pelos y señales, y el exceso de erotismo roza la pornografía”. Pero hay más, mientras redactaba las escenas vividas o imaginaba otras “que pudieron haber sido el maremágnum de la fornicación”, padeció de constantes excitaciones y no le quedó otro recurso que despertar a Julieta.