El río era bastante ancho y caudaloso. Ni aun los que conocían bien por dónde tenían que vadearlo se hubieran atrevido a hacerlo aquel día, por la cantidad de agua que llevaba y las trampas que ocultaba.
El río era bastante ancho y caudaloso. Ni aun los que conocían bien por dónde tenían que vadearlo se hubieran atrevido a hacerlo aquel día, por la cantidad de agua que llevaba y las trampas que ocultaba. Pero Rand se limitó a soltar las riendas y que el caballo decidiese por dónde convenía atravesarlo