Buitres. Y se estaban dando un buen banquete. Era fácil deducirlo observando el panorama desde lo alto de la colina. Ahí estaba Larry Hoffman. En lo alto del rocoso montículo. Con un apagado cigarro en los labios.
Buitres. Y se estaban dando un buen banquete. Era fácil deducirlo observando el panorama desde lo alto de la colina. Ahí estaba Larry Hoffman. En lo alto del rocoso montículo. Con un apagado cigarro en los labios. Apoyado el antebrazo izquierdo sobre el asidero de la silla de montar. Los grises ojos entornados.