
No hay intérprete que sepa traducir el lenguaje de la fría y burocratizada ley de unos jueces satisfechos y convencidos de su sagrada misión al idioma de los jóvenes atenazados por la miseria económica, moral y física que reinaba en la…
Sin DRM · licencia de dominio público
No hay intérprete que sepa traducir el lenguaje de la fría y burocratizada ley de unos jueces satisfechos y convencidos de su sagrada misión al idioma de los jóvenes atenazados por la miseria económica, moral y física que reinaba en la Norteamérica de la Gran Depresión. ¿Asesinato? ¡Qué tontería! ¿Acaso no matan a los caballos? Y no es mayor el entendimiento ni menor la violencia bajo las luces de Hollywood, donde veinte mil extras han acudido para obtener lo que quizás uno logre: triunfar, salir de aquella misma miseria que todo lo abarca.