Terminada la ceremonia, el juez fue el primero en felicitarles: —¡Les deseo toda clase de venturas, tanto a su señora como a usted, amigo Walker! —¡Gracias, juez Bierman! —respondió David Walker, algo azorado.
Terminada la ceremonia, el juez fue el primero en felicitarles: —¡Les deseo toda clase de venturas, tanto a su señora como a usted, amigo Walker! —¡Gracias, juez Bierman! —respondió David Walker, algo azorado. Este azoramiento aumentó, cuando los asistentes rompieron la formación casi militar en que habían permanecido durante la ceremonia, y prorrumpieron en hurras y felicitaciones a voz en grito.